Una tarde de domingo, como cualquier otro día, me desperté, preparé un café y encendí el pc. Revisando un poco las novedades en internet recibí un mensaje del colega TaicerCL que citaba: “¿Quieres saber cómo se destruyen las amistades?” (No es 100% cierto, pero pega perfecto para la situación) y me envió una Key para Trapper’s Delight. Al abrirlo comenzó la película.

 

Trapper’s Delight nos muestra un mundo cuadriculado que parece pintado con acuarelas, pero detrás de su adorable envoltorio se oculta un centro ácido y repleto de Ragequit e insultos. El juego es, básicamente, un “cómo crear un mundo caótico y lleno de desesperación para joderte la vida a ti y a tus compañeros… tycoon)

Y es así, tenemos a nuestra disposición múltiples trampas, de todas las formas, tamaños y colores, las cuales servirán para colocar en cualquier punto de mapa para evitar que nuestro compañero pueda llegar hacia el final. Pero OJO, que no seremos los únicos que tienen este objetivo y, además, podemos activar accidentalmente nuestras propias trampas. Debemos memorizar dónde está cada una para evitarlas, al inicio es una tarea fácil pero, luego de un par de rondas, la cosa se complica.

 

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Resumen del juego.

Sólo se necesita unos cinco minutos de partida y dos personas con mucha imaginación (y ganas de joderle la vida al otro) para convertir un patio de recreo en un auténtico escenario de muerte y destrucción que dejará en ridículo a cualquier mapa de DOOM. Lanzas, flechas, fuego, lava, pozos sin fondo, son sólo algunas de las múltiples trampas que podemos usar para crear esta fantástica pintura.

Durante cada ronda los jugadores tienen  un límite de tiempo para minar el mapa, cuando la cuenta llegue a cero o todos estén listos comienza la carrera hacia la meta. Evitar tus propias trampas puede ser tan difícil como esquivar las de tu enemigo. Al final, la carrera se convierte en una competencia por ver quién logra mantenerse más tiempo vivo y cuánto pudieron avanzar sin volar por los aires a causa de una bomba escondida, o caer dentro de un pozo que se abrió justo bajo nuestros pies en el momento menos oportuno.

 

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Trapper’s Delight, de la mano de Simon Davies, es un juego divertido que te hará pasar unos buenos ratos, sí. Pero sólo cuando todo marcha bien y no siempre es así. Desconexiones y problemas puntuales en la configuración del propio juego (como la de no dejarte elegir la pantalla en la que se ejecute el mismo) pueden arruinar un poco la experiencia.

Si dejamos lo anteriormente nombrado de lado, y tenemos en cuenta que el título está en Early Access y con tiempo para mejorar por delante, Trapper’s Delight no es un mal juego. Su música pausada, diseño colorido y un gran arsenal de trampas a nuestro servicio harán de nuestros momentos de juego una experiencia de lo más curiosa, una que LlegaJuegos te invita a probar.

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Soy malo en este juego…

Redactor de noticias, reportajes y reviews. Apasionado de los videojuegos, la literatura y el cine.

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